Hoy leí una frase que me gustó mucho, la comparto aquí porque define exactamente lo que yo considero "emprender".
"Emprender es vivir algunos años de tu vida como la mayoría de personas no querría... para poder vivir el resto de tu vida como la mayoría de personas no podría".
Cuando uno comienza un emprendimiento, sin importar el tipo de negocio que sea, hay diversas situaciones que son comunes a todos ellos y que me gustaría enumerar:
1) Siempre encontrarás personas que echarán tu idea abajo, que querrán "pisotear" tu sueño o que te recomendarán que te busques un trabajo.
2) No importa lo que emprendas, el inicio nunca será como lo habías planeado.
3) Generalmente al comienzo ganarás muy poco, si llegas a ganar algo, y las personas del enunciado número 1 volverán a recordarte que te busques un empleo.
4) Trabajarás como nunca te has imaginado, y a veces no recordarás que existen los fines de semana, ni la palabra "descansar".
5) Al principio, vivirás pendiente del teléfono, del email y de cualquier red social donde hayas apuntado tu maravillosa empresa.
6) Generalmente, nadie te felicitará por tu trabajo hasta que vean que cambias de coche, te vistes mejor o te vas de vacaciones al Caribe.
Aunque hay muchas más situaciones no tan agradables, y algunas verdaderamente "desagradables", que se presentarán a lo largo de la carrera emprendedora (¡para qué engañarnos!), lo más importante es saber que "se pasarán". Sí, pasarán, y como vinieron se irán también, por eso nunca debemos olvidar el sueño que nos motiva ni permitir que nadie nos quite la ilusión. Cuando el camino se haga cuesta arriba y comiencen las voces detractoras que nos digan que no vale la pena , recordemos la frase:
"Emprender es vivir algunos años de tu vida como la mayoría de personas no querría... para poder vivir el resto de tu vida como la mayoría de personas no podría"
La mayoría no podrá hacerlo, ¡pero tú sí!
¡Hasta la próxima!
miércoles, 31 de octubre de 2012
viernes, 26 de octubre de 2012
Educación financiera ¿Es en realidad tan importante?
Hola!
Quería compartir contigo el nuevo número de MI DINERO: Tu Revista de Finanzas Personales, porque este mes lo hemos dedicado a la educación financiera. Sí, ya sé que este término explica muy mal a lo que se refiere realmente y además ya aburre de sólo leerlo, pero te aconsejo que igual no te pierdas este número de la revista principalmente por dos cosas:
1) ¡Es gratis! (en serio, no te costará nada)
2) El saber no ocupa lugar (lo que te sirve lo aprendes, lo que no, lo descartas)
Bueno, dejo de aburrirte que el nro. 18 de la revista está más entretenido que yo.
Hasta pronto!
Quería compartir contigo el nuevo número de MI DINERO: Tu Revista de Finanzas Personales, porque este mes lo hemos dedicado a la educación financiera. Sí, ya sé que este término explica muy mal a lo que se refiere realmente y además ya aburre de sólo leerlo, pero te aconsejo que igual no te pierdas este número de la revista principalmente por dos cosas:
1) ¡Es gratis! (en serio, no te costará nada)
2) El saber no ocupa lugar (lo que te sirve lo aprendes, lo que no, lo descartas)
Bueno, dejo de aburrirte que el nro. 18 de la revista está más entretenido que yo.
Hasta pronto!
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viernes, 28 de septiembre de 2012
¿Pesadilla o sueño? Tú eliges
Hola de nuevo!
Hoy quiero utilizar este espacio para una reflexión personal que deseo compartir contigo.
El otro día tuve una pesadilla bastante desagradable pero, después de un análisis constructivo, logré aprender algo de la experiencia.
Estábamos mi hija de tres años y yo en nuestro coche, aparcado en una avenida muy transitada, y de repente ella se bajaba y echaba a correr a gran velocidad. Yo, des- esperada, intentaba salir del coche pero la puerta no se abría, mientras la observaba a ella, inmóvil en mitad de la avenida, rodeada de coches que pasaban a su lado, en ambas direcciones y a gran velocidad. Aunque mi cerebro canceló la pesadilla antes de que algo grave pasara, me desperté nerviosa, sobresaltada y con el corazón latiendo a ritmo vertiginoso (por darle un tono “poético” a una ta- quicardia descontrolada). La sensación en mi cuerpo era tan real como si mi sueño hubiese sucedido en verdad.
Independientemente del significado psicológico de la pesadilla, que ignoro (si alguien desea ilustrarme, bienve- nido sea), este suceso me hizo darme cuenta de que mi ce- rebro inconsciente no distinguía la realidad de la ficción, ya que mi cuerpo había reaccionado casi de igual manera que si hubiese sucedido en realidad. Entonces me pregun- té: Ya que pude engañar a mi cuerpo con “pesadillas”, ¿por qué no lo engaño mejor con sueños?
Muchas veces nosotros mismos nos creemos nuestras pesadillas, las mentiras que nos contamos a nosotros mismos, y reaccionamos en consecuencia. Nos decimos que siempre seremos pobres, que nunca tendremos dinero, que no podremos salir de este o tal agujero, y que el éxito siempre toca la puerta del vecino porque nosotros simple- mente no tenemos suerte.
Hoy quiero utilizar este espacio para una reflexión personal que deseo compartir contigo.
El otro día tuve una pesadilla bastante desagradable pero, después de un análisis constructivo, logré aprender algo de la experiencia.
Estábamos mi hija de tres años y yo en nuestro coche, aparcado en una avenida muy transitada, y de repente ella se bajaba y echaba a correr a gran velocidad. Yo, des- esperada, intentaba salir del coche pero la puerta no se abría, mientras la observaba a ella, inmóvil en mitad de la avenida, rodeada de coches que pasaban a su lado, en ambas direcciones y a gran velocidad. Aunque mi cerebro canceló la pesadilla antes de que algo grave pasara, me desperté nerviosa, sobresaltada y con el corazón latiendo a ritmo vertiginoso (por darle un tono “poético” a una ta- quicardia descontrolada). La sensación en mi cuerpo era tan real como si mi sueño hubiese sucedido en verdad.
Independientemente del significado psicológico de la pesadilla, que ignoro (si alguien desea ilustrarme, bienve- nido sea), este suceso me hizo darme cuenta de que mi ce- rebro inconsciente no distinguía la realidad de la ficción, ya que mi cuerpo había reaccionado casi de igual manera que si hubiese sucedido en realidad. Entonces me pregun- té: Ya que pude engañar a mi cuerpo con “pesadillas”, ¿por qué no lo engaño mejor con sueños?
Muchas veces nosotros mismos nos creemos nuestras pesadillas, las mentiras que nos contamos a nosotros mismos, y reaccionamos en consecuencia. Nos decimos que siempre seremos pobres, que nunca tendremos dinero, que no podremos salir de este o tal agujero, y que el éxito siempre toca la puerta del vecino porque nosotros simple- mente no tenemos suerte.
Esas “pesadillas” se las contamos a nuestro cerebro inconsciente y él, como las “interpreta” como reales, hace que nuestro cuerpo actúe en consecuencia: nos sentimos caídos, desanimados, deprimidos, faltos de entusiasmo, sin energía, y un largo etc., que a lo único que nos lleva es a no hacer nada.
Entonces me di cuenta de que, si queremos cambiar nuestra vida, al menos la financiera, debemos olvidarnos de las pesadillas y empezar a contarle a nuestro cerebro nuestros sueños.
Esos sueños en los que somos exitosos, sin deudas, prósperos, trabajamos en lo que nos gusta, y un largo etcétera...
Descubriremos que nuestro cuerpo también actuará en consecuencia, nos sentiremos más vitales, con más energía, entusiasmo, optimismo y confianza. Lograremos una nueva actitud que nos impulsará al movimiento, y te aseguro que, con la actitud adecuada y la actividad enfocada, no hay ningún sueño que no pueda convertirse en realidad.
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¡Buen fin de semana!
miércoles, 12 de septiembre de 2012
¿Cuáles son las señales de que nuestro "orientador" financiero NO está cumpliendo con su obligación?
1) Insiste para que tomemos una decisión rápida (MAL: las decisiones sobre el dinero jamás tienen que tomarse con prisas, porque hay muchos aspectos que analizar).
2) No informa de manera clara sobre el coste que su asesoramiento tiene para el cliente (en el caso de los empleados de las entidades bancarias, es frecuente el error de pensar que sus recomendaciones son "gratis"... En realidad, el problema es que eso no es verdadero asesoramiento, sino pura y simple venta).
3) Propone colocar todo el dinero en un mismo producto. Error de manual: la diversificación es el principio básico para un inversor, no hay nada tan arriesgado como "poner todos los huevos en la misma cesta". En el caso de los bancos, generalmente sería el producto que en ese momento les interese vender a ellos...
4) Trata de tener entrevistas individuales con el cliente; obviamente, la persuasión es más fácil en una entrevista uno-a-uno que cuando hay dos o más personas que pueden rebatir sus argumentos. En el caso de las finanzas de la pareja, los dos tienen que estar presentes y compartir la responsabilidad de la decisión.
5) No pregunta por tus necesidades y por tu situación concreta. Señal de que lo único que le interesa es vender, tanto si el producto es bueno para ti como si no.
6) No ofrece respuestas claras a tus preguntas o preocupaciones.
7) Pide que se le entregue el dinero a él directamente. Un asesor financiero independiente no está autorizado a manejar el dinero de los clientes, sólo puede recomendar dónde colocarlo. Pedir que se le entreguen a él los fondos es, en el mejor de los casos, una irregularidad, y en el peor, un fraude.
8) No avisan de los cambios significativos en las circunstancias de los mercados. Una recomendación que es acertada hoy puede dejar de serlo el mes que viene, si las condiciones externas sufren cambios importantes.
2) No informa de manera clara sobre el coste que su asesoramiento tiene para el cliente (en el caso de los empleados de las entidades bancarias, es frecuente el error de pensar que sus recomendaciones son "gratis"... En realidad, el problema es que eso no es verdadero asesoramiento, sino pura y simple venta).
3) Propone colocar todo el dinero en un mismo producto. Error de manual: la diversificación es el principio básico para un inversor, no hay nada tan arriesgado como "poner todos los huevos en la misma cesta". En el caso de los bancos, generalmente sería el producto que en ese momento les interese vender a ellos...
4) Trata de tener entrevistas individuales con el cliente; obviamente, la persuasión es más fácil en una entrevista uno-a-uno que cuando hay dos o más personas que pueden rebatir sus argumentos. En el caso de las finanzas de la pareja, los dos tienen que estar presentes y compartir la responsabilidad de la decisión.
5) No pregunta por tus necesidades y por tu situación concreta. Señal de que lo único que le interesa es vender, tanto si el producto es bueno para ti como si no.
6) No ofrece respuestas claras a tus preguntas o preocupaciones.
7) Pide que se le entregue el dinero a él directamente. Un asesor financiero independiente no está autorizado a manejar el dinero de los clientes, sólo puede recomendar dónde colocarlo. Pedir que se le entreguen a él los fondos es, en el mejor de los casos, una irregularidad, y en el peor, un fraude.
8) No avisan de los cambios significativos en las circunstancias de los mercados. Una recomendación que es acertada hoy puede dejar de serlo el mes que viene, si las condiciones externas sufren cambios importantes.
Si notas alguna de estas señales,
¡NO CONFÍES TU DINERO!
(Válido para aplicarlas cuando tratemos con empleados de bancos, financieras, brokers, etc.)
Estos consejos son una simplificación / adaptación / interpretación del artículo Bad Financial Advisor, y nunca está de más recordar estas cautelas!!
Cristina Carrillo
Addkeen Consulting
viernes, 24 de agosto de 2012
[TALLER GRATUITO] Tus Creencias sobre el Dinero . ¿Te limitan o te expanden?
Continuando con nuestra pasión de difundir la educación financiera y hacerla accesible a la mayoría de las personas, los invitamos este próximo Sábado 25 de Agosto en los horarios de 7:00 am y 12.00 pm (Argentina) y 12:00 pm y 17:00 pm (España) al Webminar ONLINE y GRATUITO "Tus creencias sobre el dinero: ¿te limitan o te expanden?"
Encuentran más información en nuestra web www.educacionfinancieraparatodos.com o en nuestra página de Facebook www.facebook.com/educacionfinancieraparatodos
Los esperamos!
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Los esperamos!
viernes, 25 de mayo de 2012
MI DINERO: Tu Revista de Finanzas Personales ya tiene 1 año!!
Hace un año comenzamos con la "aventura" de crear una revista sobre finanzas personales. Fue un verdadero desafío porque nuestras premisas fueron:
1) que sea digital, porque teníamos más entusiasmo que dinero.
2) que fuera gratuita, porque queríamos que la información estuviera al alcance de todos.
3) y que fuera entretenida, para que pudiéramos hablar de dinero, de las finanzas y de la economía familiar, sin tapujos ni complicaciones. No queríamos usar lenguaje "técnico" ni parecer "iluminados", simplemente queríamos compartir lo que sabemos sobre finanzas personales con la esperanza de que nuestros conocimientos les fueran útiles a nuestros potenciales lectores.
Y bueno...hoy llegó el día de el primer aniversario de MI DINERO: Tu revista de finanzas personales, en donde podemos decir humildemente, que hemos superado nuestras expectativas y ya contamos con más de 1000 suscriptores. ¿Suena poco? ¡Para nosotros son un montón! Y lo mejor de todos, es que los que "conocemos" son encantadores. Siempre nos alientan, nos envían mensajes de felicitación, y a veces hasta nos dan toques de atención cuando retrasamos la salida de un número.
Es por esto que quiero dedicar este post a todos los lectores de MI DINERO: tu revista de finanzas personales, porque sin vosotros, nuestra existencia no tendría razon de ser.
Pd: Aquí les dejo el enlace, para los que no la conocen, se puedan descargar la revista de este mes, clickeando en la imagen o visitando www.revistamidinero.com
1) que sea digital, porque teníamos más entusiasmo que dinero.
2) que fuera gratuita, porque queríamos que la información estuviera al alcance de todos.
3) y que fuera entretenida, para que pudiéramos hablar de dinero, de las finanzas y de la economía familiar, sin tapujos ni complicaciones. No queríamos usar lenguaje "técnico" ni parecer "iluminados", simplemente queríamos compartir lo que sabemos sobre finanzas personales con la esperanza de que nuestros conocimientos les fueran útiles a nuestros potenciales lectores.
Y bueno...hoy llegó el día de el primer aniversario de MI DINERO: Tu revista de finanzas personales, en donde podemos decir humildemente, que hemos superado nuestras expectativas y ya contamos con más de 1000 suscriptores. ¿Suena poco? ¡Para nosotros son un montón! Y lo mejor de todos, es que los que "conocemos" son encantadores. Siempre nos alientan, nos envían mensajes de felicitación, y a veces hasta nos dan toques de atención cuando retrasamos la salida de un número.
Es por esto que quiero dedicar este post a todos los lectores de MI DINERO: tu revista de finanzas personales, porque sin vosotros, nuestra existencia no tendría razon de ser.
¡Gracias por leernos mes a mes, y esperamos poder seguir superándonos!
¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS!!
¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS!!
Pd: Aquí les dejo el enlace, para los que no la conocen, se puedan descargar la revista de este mes, clickeando en la imagen o visitando www.revistamidinero.com
Saludos!!
miércoles, 16 de mayo de 2012
El Portero del Prostíbulo
Este cuento de Jorge Bucay se los recomiendo encarecidamente, porque a veces las "crisis" esconden muchas oportunidades.
No había en el pueblo un oficio peor conceptuado y peor pago que el de portero del prostíbulo. Pero ¿qué otra cosa podría hacer aquel hombre?
De hecho, nunca había aprendido a leer ni a escribir, no tenía ninguna otra actividad ni oficio. En realidad, era su puesto porque sus padres había sido portero de ese prostíbulo y también antes, el padre de su padre.
Durante décadas, el prostíbulo se pasaba de padres a hijos y la portería se pasaba de padres a hijos.
Un día, el viejo propietario murió y se hizo cargo del prostíbulo un joven con inquietudes, creativo y emprendedor. El joven decidió modernizar el negocio.
Modificó las habitaciones y después citó al personal para darle nuevas instrucciones.
Al portero, le dijo: A partir de hoy usted, además de estar en la puerta, me va a preparar una planilla semanal. Allí anotará usted la cantidad de parejas que entran día por día. A una de cada cinco, le preguntará cómo fueron atendidas y qué corregirían del lugar. Y una vez por semana, me presentará esa planilla con los comentarios que usted crea convenientes.
El hombre tembló, nunca le había faltado disposición al trabajo pero.....
Me encantaría satisfacerlo, señor - balbuceó - pero yo... yo no sé leer ni escribir.
¡Ah! ¡Cuánto lo siento! Como usted comprenderá, yo no puedo pagar a otra persona para que haga esto y tampoco puedo esperar hasta que usted aprenda a escribir, por lo tanto...
Pero señor, usted no me puede despedir, yo trabajé en esto toda mi vida, también mi padre y mi abuelo...
No lo dejó terminar.
Mire, yo comprendo, pero no puedo hacer nada por usted. Lógicamente le vamos a dar una indemnización, esto es, una cantidad de dinero para que tenga hasta que encuentre otra cosa. Así que, lo siento. Que tenga suerte.
Y sin más, se dio vuelta y se fue.
El hombre sintió que el mundo se derrumbaba. Nunca había pensado que podría llegar a encontrarse en esa situación. Llegó a sí casa, por primera vez desocupado. ¿Qué hacer?
Recordó que a veces en el prostíbulo, cuando se rompía una cama o se arruinaba una pata de un ropero, él, con un martillo y clavos se las ingeniaba para hacer un arreglo sencillo y provisorio. Pensó que esta podría ser una ocupación transitoria hasta que alguien le ofreciera un empleo.
Buscó por toda la casa las herramientas que necesitaba, sólo tenía unos clavos oxidados y una tenaza mellada.
Tenía que comprar una caja de herramientas completa.
Para eso usaría una parte del dinero recibido.
En la esquina de su casa se enteró de que en su pueblo no había una ferretería, y que debía viajar dos días en mula para ir al pueblo más cercano a realizar la compra.
¿Qué más da? Pensó, y emprendió la marcha.
A su regreso, traía una hermosa y completa caja de herramientas. No había terminado de quitarse las botas cuando llamaron a la puerta de su casa. Era su vecino.
Vengo a preguntarle si no tiene un martillo para prestarme.
Mire, sí, lo acabo de comprar pero lo necesito para trabajar... como
me quedé sin empleo...
Bueno, pero yo se lo devolvería mañana bien temprano.
Está bien.
A la mañana siguiente, como había prometido, el vecino tocó la puerta. Mire, yo todavía necesito el martillo. ¿Por qué no me lo vende?
No, yo lo necesito para trabajar y además, la ferretería está a dos días de mula.
Hagamos un trato - dijo el vecino- Yo le pagaré a usted los dos días de ida y los dos de vuelta, más el precio del martillo, total usted está sin trabajar. ¿Qué le parece?.
Realmente, esto le daba un trabajo por cuatro días...
Aceptó. Volvió a montar su mula.
Al regreso, otro vecino lo esperaba en la puerta de su casa.
Hola, vecino. ¿Usted le vendió un martillo a nuestro amigo? Sí...
Yo necesito unas herramientas, estoy dispuesto a pagarle sus cuatros días de viaje, y una pequeña ganancia por cada herramienta. Usted sabe, no todos podemos disponer de cuatro días para nuestras compras.
El ex - portero abrió su caja de herramientas y su vecino eligió una pinza, un destornillador, un martillo y un cincel. Le pagó y se fue.
"...No todos disponemos de cuatro días para compras", recordaba. Si esto era cierto, mucha gente podría necesitar que él viajara a traer herramientas.
En el siguiente viaje decidió que arriesgaría un poco del dinero de la indemnización, trayendo más herramientas que las que había vendido. De paso, podría ahorrar algún tiempo de viajes.
La voz empezó a correrse por el barrio y muchos quisieron evitarse el viaje.
Una vez por semana, el ahora corredor de herramientas viajaba y compraba lo que necesitaban sus clientes. Pronto entendió que si pudiera encontrar un lugar donde almacenar las herramientas, podría ahorrar más viajes y ganar más dinero. Alquiló un galpón.
Luego le hizo una entrada más cómoda y algunas semanas después con una vidriera, el galpón se transformó en la primer ferretería del pueblo.
Todos estaban contentos y compraban en su negocio. Ya no viajaba, de la ferretería del pueblo vecino le enviaban sus pedidos. Él era un buen cliente.
Con el tiempo, todos los compradores de pueblos pequeños más lejanos preferían comprar en su ferretería y ganar dos días de marcha.
Un día se le ocurrió que su amigo, el tornero, podría fabricar para él las cabezas de los martillos.
Y luego, ¿por qué no? Las tenazas... y las pinzas... y los cinceles. Y luego fueron los clavos y los tornillos.....
Para no hacer muy largo el cuento, sucedió que en diez años aquel hombre se transformó con honestidad y trabajo en un millonario fabricante de herramientas. El empresario más poderoso de la región.
Tan poderoso era, que un año para la fecha de comienzo de las clases, decidió donar a su pueblo una escuela. Allí se enseñaría además de lectoescritura, las artes y loas oficios más prácticos de la época.
El intendente y el alcalde organizaron una gran fiesta de inauguración de la escuela y una importante cena de agasajo para su fundador. A los postres, el alcalde le entregó las llaves de la ciudad y el intendente lo abrazó y le dijo:
Es con gran orgullo y gratitud que le pedimos nos conceda el honor de poner su firma en la primer hoja del libro de actas de la nueva escuela.
El honor sería para mí - dijo el hombre -. Creo que nada me gustaría más que firmar allí, pero yo no sé leer ni escribir. Yo soy analfabeto.
¿Usted? - dijo el intendente, que no alcanzaba a creerlo - ¿Usted no sabe leer ni escribir? ¿Usted construyó un imperio industrial sin saber leer ni escribir? Estoy asombrado. Me pregunto, ¿qué hubiera hecho si hubiera sabido leer y escribir?
Yo se lo puedo contestar - respondió el hombre con calma -. Si yo hubiera sabido leer y escribir... sería portero del prostíbulo!.
No había en el pueblo un oficio peor conceptuado y peor pago que el de portero del prostíbulo. Pero ¿qué otra cosa podría hacer aquel hombre?
De hecho, nunca había aprendido a leer ni a escribir, no tenía ninguna otra actividad ni oficio. En realidad, era su puesto porque sus padres había sido portero de ese prostíbulo y también antes, el padre de su padre.
Durante décadas, el prostíbulo se pasaba de padres a hijos y la portería se pasaba de padres a hijos.
Un día, el viejo propietario murió y se hizo cargo del prostíbulo un joven con inquietudes, creativo y emprendedor. El joven decidió modernizar el negocio.
Modificó las habitaciones y después citó al personal para darle nuevas instrucciones.
Al portero, le dijo: A partir de hoy usted, además de estar en la puerta, me va a preparar una planilla semanal. Allí anotará usted la cantidad de parejas que entran día por día. A una de cada cinco, le preguntará cómo fueron atendidas y qué corregirían del lugar. Y una vez por semana, me presentará esa planilla con los comentarios que usted crea convenientes.
El hombre tembló, nunca le había faltado disposición al trabajo pero.....
Me encantaría satisfacerlo, señor - balbuceó - pero yo... yo no sé leer ni escribir.
¡Ah! ¡Cuánto lo siento! Como usted comprenderá, yo no puedo pagar a otra persona para que haga esto y tampoco puedo esperar hasta que usted aprenda a escribir, por lo tanto...
Pero señor, usted no me puede despedir, yo trabajé en esto toda mi vida, también mi padre y mi abuelo...
No lo dejó terminar.
Mire, yo comprendo, pero no puedo hacer nada por usted. Lógicamente le vamos a dar una indemnización, esto es, una cantidad de dinero para que tenga hasta que encuentre otra cosa. Así que, lo siento. Que tenga suerte.
Y sin más, se dio vuelta y se fue.
El hombre sintió que el mundo se derrumbaba. Nunca había pensado que podría llegar a encontrarse en esa situación. Llegó a sí casa, por primera vez desocupado. ¿Qué hacer?
Recordó que a veces en el prostíbulo, cuando se rompía una cama o se arruinaba una pata de un ropero, él, con un martillo y clavos se las ingeniaba para hacer un arreglo sencillo y provisorio. Pensó que esta podría ser una ocupación transitoria hasta que alguien le ofreciera un empleo.
Buscó por toda la casa las herramientas que necesitaba, sólo tenía unos clavos oxidados y una tenaza mellada.
Tenía que comprar una caja de herramientas completa.
Para eso usaría una parte del dinero recibido.
En la esquina de su casa se enteró de que en su pueblo no había una ferretería, y que debía viajar dos días en mula para ir al pueblo más cercano a realizar la compra.
¿Qué más da? Pensó, y emprendió la marcha.
A su regreso, traía una hermosa y completa caja de herramientas. No había terminado de quitarse las botas cuando llamaron a la puerta de su casa. Era su vecino.
Vengo a preguntarle si no tiene un martillo para prestarme.
Mire, sí, lo acabo de comprar pero lo necesito para trabajar... como
me quedé sin empleo...
Bueno, pero yo se lo devolvería mañana bien temprano.
Está bien.
A la mañana siguiente, como había prometido, el vecino tocó la puerta. Mire, yo todavía necesito el martillo. ¿Por qué no me lo vende?
No, yo lo necesito para trabajar y además, la ferretería está a dos días de mula.
Hagamos un trato - dijo el vecino- Yo le pagaré a usted los dos días de ida y los dos de vuelta, más el precio del martillo, total usted está sin trabajar. ¿Qué le parece?.
Realmente, esto le daba un trabajo por cuatro días...
Aceptó. Volvió a montar su mula.
Al regreso, otro vecino lo esperaba en la puerta de su casa.
Hola, vecino. ¿Usted le vendió un martillo a nuestro amigo? Sí...
Yo necesito unas herramientas, estoy dispuesto a pagarle sus cuatros días de viaje, y una pequeña ganancia por cada herramienta. Usted sabe, no todos podemos disponer de cuatro días para nuestras compras.
El ex - portero abrió su caja de herramientas y su vecino eligió una pinza, un destornillador, un martillo y un cincel. Le pagó y se fue.
"...No todos disponemos de cuatro días para compras", recordaba. Si esto era cierto, mucha gente podría necesitar que él viajara a traer herramientas.
En el siguiente viaje decidió que arriesgaría un poco del dinero de la indemnización, trayendo más herramientas que las que había vendido. De paso, podría ahorrar algún tiempo de viajes.
La voz empezó a correrse por el barrio y muchos quisieron evitarse el viaje.
Una vez por semana, el ahora corredor de herramientas viajaba y compraba lo que necesitaban sus clientes. Pronto entendió que si pudiera encontrar un lugar donde almacenar las herramientas, podría ahorrar más viajes y ganar más dinero. Alquiló un galpón.
Luego le hizo una entrada más cómoda y algunas semanas después con una vidriera, el galpón se transformó en la primer ferretería del pueblo.
Todos estaban contentos y compraban en su negocio. Ya no viajaba, de la ferretería del pueblo vecino le enviaban sus pedidos. Él era un buen cliente.
Con el tiempo, todos los compradores de pueblos pequeños más lejanos preferían comprar en su ferretería y ganar dos días de marcha.
Un día se le ocurrió que su amigo, el tornero, podría fabricar para él las cabezas de los martillos.
Y luego, ¿por qué no? Las tenazas... y las pinzas... y los cinceles. Y luego fueron los clavos y los tornillos.....
Para no hacer muy largo el cuento, sucedió que en diez años aquel hombre se transformó con honestidad y trabajo en un millonario fabricante de herramientas. El empresario más poderoso de la región.
Tan poderoso era, que un año para la fecha de comienzo de las clases, decidió donar a su pueblo una escuela. Allí se enseñaría además de lectoescritura, las artes y loas oficios más prácticos de la época.
El intendente y el alcalde organizaron una gran fiesta de inauguración de la escuela y una importante cena de agasajo para su fundador. A los postres, el alcalde le entregó las llaves de la ciudad y el intendente lo abrazó y le dijo:
Es con gran orgullo y gratitud que le pedimos nos conceda el honor de poner su firma en la primer hoja del libro de actas de la nueva escuela.
El honor sería para mí - dijo el hombre -. Creo que nada me gustaría más que firmar allí, pero yo no sé leer ni escribir. Yo soy analfabeto.
¿Usted? - dijo el intendente, que no alcanzaba a creerlo - ¿Usted no sabe leer ni escribir? ¿Usted construyó un imperio industrial sin saber leer ni escribir? Estoy asombrado. Me pregunto, ¿qué hubiera hecho si hubiera sabido leer y escribir?
Yo se lo puedo contestar - respondió el hombre con calma -. Si yo hubiera sabido leer y escribir... sería portero del prostíbulo!.
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