Este cuento de Jorge Bucay se los recomiendo encarecidamente, porque a veces las "crisis" esconden muchas oportunidades.
No había en el pueblo un oficio peor conceptuado y peor pago que el de portero del prostíbulo. Pero ¿qué otra cosa podría hacer aquel hombre?
De hecho, nunca había aprendido a leer ni a escribir, no tenía ninguna otra actividad ni oficio. En realidad, era su puesto porque sus padres había sido portero de ese prostíbulo y también antes, el padre de su padre.
Durante décadas, el prostíbulo se pasaba de padres a hijos y la portería se pasaba de padres a hijos.
Un día, el viejo propietario murió y se hizo cargo del prostíbulo un joven con inquietudes, creativo y emprendedor. El joven decidió modernizar el negocio.
Modificó las habitaciones y después citó al personal para darle nuevas instrucciones.
Al portero, le dijo: A partir de hoy usted, además de estar en la puerta, me va a preparar una planilla semanal. Allí anotará usted la cantidad de parejas que entran día por día. A una de cada cinco, le preguntará cómo fueron atendidas y qué corregirían del lugar. Y una vez por semana, me presentará esa planilla con los comentarios que usted crea convenientes.
El hombre tembló, nunca le había faltado disposición al trabajo pero.....
Me encantaría satisfacerlo, señor - balbuceó - pero yo... yo no sé leer ni escribir.
¡Ah! ¡Cuánto lo siento! Como usted comprenderá, yo no puedo pagar a otra persona para que haga esto y tampoco puedo esperar hasta que usted aprenda a escribir, por lo tanto...
Pero señor, usted no me puede despedir, yo trabajé en esto toda mi vida, también mi padre y mi abuelo...
No lo dejó terminar.
Mire, yo comprendo, pero no puedo hacer nada por usted. Lógicamente le vamos a dar una indemnización, esto es, una cantidad de dinero para que tenga hasta que encuentre otra cosa. Así que, lo siento. Que tenga suerte.
Y sin más, se dio vuelta y se fue.
El hombre sintió que el mundo se derrumbaba. Nunca había pensado que podría llegar a encontrarse en esa situación. Llegó a sí casa, por primera vez desocupado. ¿Qué hacer?
Recordó que a veces en el prostíbulo, cuando se rompía una cama o se arruinaba una pata de un ropero, él, con un martillo y clavos se las ingeniaba para hacer un arreglo sencillo y provisorio. Pensó que esta podría ser una ocupación transitoria hasta que alguien le ofreciera un empleo.
Buscó por toda la casa las herramientas que necesitaba, sólo tenía unos clavos oxidados y una tenaza mellada.
Tenía que comprar una caja de herramientas completa.
Para eso usaría una parte del dinero recibido.
En la esquina de su casa se enteró de que en su pueblo no había una ferretería, y que debía viajar dos días en mula para ir al pueblo más cercano a realizar la compra.
¿Qué más da? Pensó, y emprendió la marcha.
A su regreso, traía una hermosa y completa caja de herramientas. No había terminado de quitarse las botas cuando llamaron a la puerta de su casa. Era su vecino.
Vengo a preguntarle si no tiene un martillo para prestarme.
Mire, sí, lo acabo de comprar pero lo necesito para trabajar... como
me quedé sin empleo...
Bueno, pero yo se lo devolvería mañana bien temprano.
Está bien.
A la mañana siguiente, como había prometido, el vecino tocó la puerta. Mire, yo todavía necesito el martillo. ¿Por qué no me lo vende?
No, yo lo necesito para trabajar y además, la ferretería está a dos días de mula.
Hagamos un trato - dijo el vecino- Yo le pagaré a usted los dos días de ida y los dos de vuelta, más el precio del martillo, total usted está sin trabajar. ¿Qué le parece?.
Realmente, esto le daba un trabajo por cuatro días...
Aceptó. Volvió a montar su mula.
Al regreso, otro vecino lo esperaba en la puerta de su casa.
Hola, vecino. ¿Usted le vendió un martillo a nuestro amigo? Sí...
Yo necesito unas herramientas, estoy dispuesto a pagarle sus cuatros días de viaje, y una pequeña ganancia por cada herramienta. Usted sabe, no todos podemos disponer de cuatro días para nuestras compras.
El ex - portero abrió su caja de herramientas y su vecino eligió una pinza, un destornillador, un martillo y un cincel. Le pagó y se fue.
"...No todos disponemos de cuatro días para compras", recordaba. Si esto era cierto, mucha gente podría necesitar que él viajara a traer herramientas.
En el siguiente viaje decidió que arriesgaría un poco del dinero de la indemnización, trayendo más herramientas que las que había vendido. De paso, podría ahorrar algún tiempo de viajes.
La voz empezó a correrse por el barrio y muchos quisieron evitarse el viaje.
Una vez por semana, el ahora corredor de herramientas viajaba y compraba lo que necesitaban sus clientes. Pronto entendió que si pudiera encontrar un lugar donde almacenar las herramientas, podría ahorrar más viajes y ganar más dinero. Alquiló un galpón.
Luego le hizo una entrada más cómoda y algunas semanas después con una vidriera, el galpón se transformó en la primer ferretería del pueblo.
Todos estaban contentos y compraban en su negocio. Ya no viajaba, de la ferretería del pueblo vecino le enviaban sus pedidos. Él era un buen cliente.
Con el tiempo, todos los compradores de pueblos pequeños más lejanos preferían comprar en su ferretería y ganar dos días de marcha.
Un día se le ocurrió que su amigo, el tornero, podría fabricar para él las cabezas de los martillos.
Y luego, ¿por qué no? Las tenazas... y las pinzas... y los cinceles. Y luego fueron los clavos y los tornillos.....
Para no hacer muy largo el cuento, sucedió que en diez años aquel hombre se transformó con honestidad y trabajo en un millonario fabricante de herramientas. El empresario más poderoso de la región.
Tan poderoso era, que un año para la fecha de comienzo de las clases, decidió donar a su pueblo una escuela. Allí se enseñaría además de lectoescritura, las artes y loas oficios más prácticos de la época.
El intendente y el alcalde organizaron una gran fiesta de inauguración de la escuela y una importante cena de agasajo para su fundador. A los postres, el alcalde le entregó las llaves de la ciudad y el intendente lo abrazó y le dijo:
Es con gran orgullo y gratitud que le pedimos nos conceda el honor de poner su firma en la primer hoja del libro de actas de la nueva escuela.
El honor sería para mí - dijo el hombre -. Creo que nada me gustaría más que firmar allí, pero yo no sé leer ni escribir. Yo soy analfabeto.
¿Usted? - dijo el intendente, que no alcanzaba a creerlo - ¿Usted no sabe leer ni escribir? ¿Usted construyó un imperio industrial sin saber leer ni escribir? Estoy asombrado. Me pregunto, ¿qué hubiera hecho si hubiera sabido leer y escribir?
Yo se lo puedo contestar - respondió el hombre con calma -. Si yo hubiera sabido leer y escribir... sería portero del prostíbulo!.
miércoles, 16 de mayo de 2012
jueves, 26 de abril de 2012
ESTAFAS: ¿Porqué Nos Engañan?
Nadie tiene más posibilidades de caer en el engaño que aquel para quien la mentira se ajusta a sus deseos” Jorge Bucay
En este estado “vulnerable” nuestro juicio no es el más acertado e inequívoco, dado que nuestra capacidad de pensar con claridad está abrumada por el amor. Cualquier palabra pronunciada por nuestro ser amado es dada por válida, y más aún si ésta confirma nuestros sentimientos.
Ejemplo: si te digo que comiéndote un pomelo “mágico” adelgazarás 20 kilos, ¿me creerías? Obviamente no. Y menos aún si estás en tu peso ideal.

La regla es la siguiente: SI LA PRINCIPAL GANANCIA PROMETIDA PROVIENE DEL HECHO DE AFILIAR PERSONAS, ES UNA ESTAFA.
¿Por qué nos engañan? O, mejor dicho, ¿por qué nos dejamos engañar? En mi humilde opinión, simplemente porque queremos que sea verdad, y este sentimiento es tan poderoso que nos nubla la razón y nos impide evaluar objetivamente la posibilidad de que no sea cierto.
Me explico mejor. ¿Alguna vez te ha engañado un/a novio/a, aunque más no sea diciéndote que te quería, y con el tiempo resultó que no era verdad ese sentimiento? Muchas veces, cuando nos enamoramos o cuando creemos estarlo, nuestra capacidad de raciocinio se ve nublada por un “cóctel hormonal” que embriaga todo nuestro cuerpo y nos conduce a lo que yo llamo un estado atmosférico, es decir, nos sentimos en la nubes. No pensamos más que en nuestra persona amada, y cualquier evocación de él o ella hace que suspiremos, sonriamos con timidez, y nos ausentemos brevemente del espacio físico-temporal, soñando despiertos.
“La persona que amo, me ama” nos repetimos, pasando por alto que se olvida de llamarnos cuando prometió hacerlo, que este fin de semana sale con sus amigos, ¡una vez más!, y que su última carta de amor fue el recibo de la tarjeta de crédito para que le ayudemos a pagarlo.
A pesar de todas las advertencias de nuestros amigos y conocidos, seguimos creyendo que nos ama, porque deseamos con toda el alma que así sea y la alternativa contraria es por demás dolorosa.
Sabemos cómo termina la historia, corazón partido y a otra cosa mariposa.
Lo mismo sucede cuando nos estafan. Deseamos creer que los que nos dicen es verdad.
Últimamente proliferan por la red, (y se multiplican como conejos), pseudos empresarios, profesionales o empresas que te aseguran que “puedes ganar dinero mientras duermes”, “que el próximo Google /Facebook repartirá sus beneficios contigo” y que puedes “hacerte millonario de la noche a la mañana con solo invertir en un poderoso negocio dorado”, mientras te aseguran que eres tonto si sigues trabajando y te pierdes la oportunidad de tu vida.
¿A quién no le gustaría ganar dinero mientras duerme? ¿Quién rechazaría despertarse y darse cuenta de que es el nuevo Warren Buffet por arte de magia?
Muchos de nosotros queremos ser millonarios, pero siento decirte que, sin esfuerzo, NO ES POSIBLE.
Sí, lo siento. Si quieres ser millonario, deberás trabajar para ello. Esa es la pura verdad. Los que te digan lo contrario, MIENTEN.
Si no me haces caso, y lo crees, te engañarán. Punto.
Ahora, para no parecer tan antipática y que me sigas teniendo un poco de cariño, voy a contarte de qué se tratan estas estafas que prometen lo que jamás podrán darte: dinero sin esfuerzo.
Este tipo de negocios a los que me refiero, y que no quiero que confundas con MLM o marketing multinivel (más adelante te explicaré la diferencia) se llaman estafas piramidales. Te roban tu dinero, tu ilusión, y tu fe en las personas. Todo en el mismo pack y al precio de uno.
Ahora déjame contarte un poco más sobre este tipo de estafas para que, si algún día caes en alguna de ellas, al menos no puedas decir que no te avisé.
Como te mencionaba antes, existe una condición primordial que debe existir para que este tipo de estafa funcione, y es que alguien “desee” fuertemente que sea verdad lo que prometen.
Ejemplo: si te digo que comiéndote un pomelo “mágico” adelgazarás 20 kilos, ¿me creerías? Obviamente no. Y menos aún si estás en tu peso ideal.
Ahora: si te sobran 20 kilos que no has podido bajar ni con la dieta de la aceituna (que te llevaba a comer una aceituna diaria) ni con los 20 km que corres todos los días, seguramente no me creerías del todo, pero estarías más abierto a recibir información (ya lo has intentado todo, a lo mejor este método no lo conocías) y si encima me dieras una segunda o tercera oportunidad de demostrarte todas las propiedades “mágicas” del pomelo en cuestión, enseñarte las decenas de fotos del antes y después de personas como tú e ilustrarte con los “últimos” avances en medicina endocrina del Congo junto a los testimonios de cientos de usuarios en todo el mundo que han adelgazado tras comerse el pomelo, y además te ofreciera un fabuloso precio de entrada, estoy casi segura de que lo comprarías. ¿Y sabes por qué?
Porque necesitas creer que sea verdad. Estás harto/a de las dietas, no quieres correr más por las mañanas y hacer esfuerzo, quieres creer que sea cierto. Y tu deseo te convierte en víctima del engaño.
Si no hay deseo, el engaño no es posible.
De eso se aprovechan las “empresas” que te comentaba que prometen hacerte millonario. De tu deseo de estar con tu familia más tiempo, de tus ganas de dejar un empleo que no te satisface o en donde no reconocen tu esfuerzo, de tus ansias por tener las cosas materiales que tanto soñabas y que cada día te parecen más imposibles de alcanzar.
Te venden humo y tú lo compras, porque lo quieres comprar.
¿Sinceramente crees en lo más hondo de tu ser que alguien que pudiera conocer el método de “ganar dinero mientras duermes” estaría enviando cientos de emails? O diseñando páginas webs a montones para promover el método milagroso? ¿Qué? ¿Se ha cansado de tanto viajar por el mundo y contar millones ya es aburrido?
Nadie que conociera tan milagroso método lo difundiría de esa manera, y si aún crees que es un método altruista de compartir la información, ¿por qué pide tu dinero? ¿No sería más fácil convocar a los medios de comunicación en rueda de prensa y difundir el método masivamente “gratis”?
Lo que muchas veces se confunde erróneamente, son las estafas piramidales con el marketing multinivel MLM, que si se realiza de la manera adecuada no deja de ser una diferente forma de comercializar productos y obtener beneficios.
Para que distingas fácilmente uno de otro, lo importante es saber reconocer de dónde proviene el dinero que supuestamente ganarás.
Si yo te digo: Ganarás 1 euro por cada amigo que sumes y por todos los amigos de tus amigos, es una estafa. Porque el beneficio proviene de los aportes de otras personas. Voy a tratar de explicarme mejor:
“Inversiones Lehman Verito” radicada en Caimanes Island propone el siguiente negocio “millonario”, que aunque no esté inscripto en ninguna comisión de valores, ni avalado por Banco central alguno, yo te garantizo que es de los “buenos buenos” porque te da dinero sin trabajar.
El tema es así (te contaré los detalles porque somos amigos, pero generalmente no explico tanto)
La estafa comienza así, perdón, quise decir negocio:
“Si inviertes 500$ en Inversiones Lehman Verito, te aseguro ¡¡¡sin riesgos!!!, que cobrarás 50$ por mes durante 12 meses. O sea recibirás 120% por tu dinero.
Tú, como me lees todos los meses y parezco simpática, me crees y me das tu dinero. Ahora, si miras la imagen anterior eres: a.
Ahora yo tengo 500$, de los cuales utilizo 100 para pagarte los intereses el primer mes y el segundo mes (no sea cosa de que creas que te he engañado). Y como ya vengo pagándote dos meses puntualmente (con tu dinero, pero eso no lo sabes), convences a tus amigos para que inviertan conmigo que soy de fiar, (grupo b).
Ahora yo, que tenía 400$ (de los tuyos) recibo 2000$ de tus amigos, y con ese dinero me dispongo a pagar los intereses de ellos cuatro + los tuyos, por dos meses más. Hagamos cuentas:
400$ + 2000$ = 2400$ (Lo que tengo ahora) - menos 100+400 (dos meses más de intereses tuyos y dos meses de intereses de tus 4 amigos) = 1900$ (me quedan aún).
Como sigo pagando puntualmente, tus amigos le cuentan a sus familiares que no se deben perder este nuevo fondo donde ganas dinero sin trabajar. Vienen corriendo a mí (el grupo c). Seis familiares y 3000$ más para mi bolsa.
Ok, tenia 1900 + 3000 que recibo, mi fondo aumenta a 4900, pero esta vez voy a ir pagando mes a mes. Ahora en el fondo estás tú (a) + tus 4 amigos (b) + sus 6 familiares (c)x 50 $ c/u, el mes que viene me tocará pagarles 550$. Descontando de los 4900 que ya tenía, este mes me quedo con la suma nada despreciable de 4350$. ¡¡Mi reputación aumenta!!
Los familiares tienen vecinos y se suman al fondo 9 personas más (grupo d). 4500$!! Sumados a los 4350, este mes tengo 8750 de los cuales tendré que usar 1000 para pagar los intereses de este mes. Pero tengo ¡¡¡un problema!!! El tío del vecino comenzó a hacer preguntas, a hacer correr rumores de que esto es una estafa y no consigo nuevos miembros.
Me entra miedo, me pongo a pensar: “¿¿Y si no entra gente nueva, cómo seguiré pagando los intereses?? ¿¿Y si les agarra la locura y quieren que les devuelva su capital?
No podré porque me lo he gastado en ellos. ¿O acaso esperaban que les pague sus intereses con dinero del Monopoly?
Mmm, mejor como dice el dicho, soldado que huye sirve para otra guerra, desaparezco y que le vayan a reclamar a Magoya su dinero, que para problemas, los míos.
¿Entiendes? No creaba valor, no invertía el dinero en nada, solo lo dividía y repartía, quedándome con una jugosa tajada y rezaba para que nadie se diera cuenta de ello. Básicamente así son todas las estafas piramidales, aunque no te lo expliquen de esta forma.
En el momento en que alguien deja de aportar al fondo, o muchas personas reclaman su dinero de vuelta, la pirámide tambalea, cae y se descubre la estafa.
La regla es la siguiente: SI LA PRINCIPAL GANANCIA PROMETIDA PROVIENE DEL HECHO DE AFILIAR PERSONAS, ES UNA ESTAFA.
La diferencia de las estafas piramidales con los negocios de marketing multinivel es precisamente eso, mientras que en las estafas tú ganas dinero por las personas que se suman a tu red, en el marketing multinivel tú ganas dinero por los productos que vendes y los productos que venden tus afiliados.
Cuantas más ventas, más ganancias, cuantas más ventas hagan tus afiliados, más ganancias residuales recibirás tú. Pero siempre existe algo tangible susceptible de ser vendido. Se crea valor. Se vende algo, se gana algo y se reparte.
¿Expliqué bien la diferencia?
Ahora me despido, deseando que te haya sido útil este artículo. Y recuerda “Cuando la limosna es grande, hasta el Santo desconfía”.
(Artículo publicado originalmente en MI DINERO: Tu Revista de Finanzas Personales Nro.11 www.revistamidinero.com)
Hasta la próxima VD
miércoles, 4 de abril de 2012
¿Qué Enseñamos a los Niños sobre el Dinero?
Muchas veces como padres nos preguntamos: ¿Cómo hacer para que mi hijo(a) maneje bien el dinero?, ¿Cómo hacer para que aprenda a ganar dinero y a administrarlo adecuadamente?, ¿Cómo hacer para que no quiera comprar todo lo que anuncian en la T.V.?. ¿Cómo enseñarle el valor del dinero y que aprenda que es importante, pero no es lo único en la vida?
Como seres humanos vivimos en un mundo económico, en donde el dinero juega un papel fundamental en la vida diaria de las personas.
Diariamente hablamos de dinero, trabajamos, entre otras cosas para ganarlo, se compra y se vende con él y nos permite vivir lo más cómodamente que podamos; mientras que sin dinero, tenemos pocas probabilidades de sobrevivir, pues lo requerimos para alimentarnos, vestirnos, educarnos, conseguir una vivienda donde resguardarnos, divertirnos, tener acceso a la tecnología, ser generosos y ayudar a otras personas a conseguir los bienes y servicios que necesitan; en otras palabras, vivimos en un mundo en el que el dinero nos ayuda a mejorar nuestra calidad de vida.
Sin embargo, a pesar de vivir en un mundo económico, la mayoría de nosotros no hemos tenido una educación financiera y menos sabemos acerca de cómo educar a nuestros hijos en relación con el dinero. Son pocas las instituciones educativas, que desde el nivel preescolar orientan a los niños en el manejo de sus finanzas y a veces cuando lo hacen, se centran exclusivamente en enseñar conocimientos sobre el dinero (qué es, cómo se obtiene, cómo se ahorra, etc.), y rara vez, abordan otros aspectos importantes acerca de cómo enseñar a los niños principios, actitudes, valores, en los cuales se sustenten sus conocimientos y comportamientos económicos.
Darle a un niño dinero sin enseñarle valores, sin orientarlo hacia una cultura de prosperidad, es darle una herramienta sin enseñarle cómo, por qué y para qué utilizarla.
Un relato de Anthony de Melo, puede aclarar esto:
Un gurú estaba dando clase a un grupo de jóvenes discípulos. En un determinado momento, éstos le pidieron que les revelara el sagrado Mantra por el que los muertos pueden ser devueltos a la vida.
“¿Y qué pensáis hacer con una cosa tan peligrosa?”, les preguntó el gurú.
“Nada. Solo es para robustecer nuestra fe”, le respondieron.
“El conocimiento prematuro es peligroso, hijos míos”, dijo el anciano.
“¿Y cuándo es prematuro el conocimiento?”, preguntaron ellos.
“Cuando le proporciona poder a alguien que aún no posee la sabiduría que debe acompañar al uso de tal poder”.
Los discípulos; no obstante insistieron. De modo que el santo varón, muy a su pesar, les susurró al oído el Mantra sagrado, suplicándoles repetidas veces que lo emplearan con suma discreción.
No mucho después iban los jóvenes paseando por un lugar desierto cuando tropezaron con un montón de huesos calcinados. Con la frivolidad con que suele comportarse la gente cuando va en grupo, decidieron poner a prueba el Mantra que solo debía ser empleado tras una prolongada reflexión.
Y en cuanto hubieron pronunciado las palabras mágicas, los huesos se cubrieron de carne y se transformaron en voraces lobos que les atacaron y les hicieron pedazos.
Darle a un niño dinero sin enseñarle valores, sin orientarlo hacia una cultura de prosperidad, es, como dice el gurú: “darle poder a alguien que aún no posee la sabiduría que debe acompañar al uso de tal poder”. Por eso, al formar financieramente, es importante recordar, que la moralidad y la ética son parte integrante de la dinámica económica.
A partir de ahora, vamos a abordar en esta sección de Educación Financiera para Niños, no sólo cómo enseñar conocimientos y comportamientos económicos, sino también aspectos como la importancia de la cultura de prosperidad, creencias y valores que deben guiar los conocimientos y comportamientos financieros.
Por María Inés Sarmiento Díaz
Psicologa, Formador de formadores, autora y especialista en educación financiera para niños.
martes, 3 de abril de 2012
La Importancia de Enseñar sobre el Dinero, a los niños
Definición de HIJO, por José Saramago:
"Hijo es un ser que nos prestaron para un curso intensivo de como amar a alguien más que a nosotros mismos, de cómo cambiar nuestros peores defectos para darles los mejores ejemplos y de nosotros aprender a tener coraje.
Sí, es eso! Ser padre o madre es el mayor acto de coraje que alguien puede tener, porque es exponerse a todo tipo de dolor, principalmente al de la incertidumbre de estar actuando correctamente y del miedo de perder algo tan amado. ¿Perder? ¿cómo? No es nuestro, ¿recuerdan? Fue apenas un préstamo"
El préstamo más hermoso que nos otorgará la vida, sin duda.
Ahora bien, ¿Qué clase de ejemplo "financiero" estamos siendo para nuestros hijos?
Seguramente como padre o madre cuidas de la salud y bienestar de tus hijos incluso más que el tuyo propio ¿ Verdad? pero...¿Haces lo mismo con su bienestar económico?
Para que no te confundas, no estoy hablando de acumular bienes para dejárselos en herencia, ni deslomarse trabajando en un negocio que puedan continuar.
No, no, no. Estoy hablando de ejemplos y de conocimientos.
La mayoría de los padres aspiramos a que nuestros hijos sean independientes, que puedan valerse por sí mismos, y que puedan aprovechar toda la educación que han recibido para que sean buenas personas felices y que no tengan problemas en su vida, pero muchas veces olvidamos, sea por desconocimiento propio o por cultura, educarlos también en el manejo adecuado del dinero.
(Recuerda : tener problemas económicos lo primero que trae es infelicidad, y si se agravan también pueden afectar la salud tanto física como mental.)
Hoy en día el conocimiento financiero es más importante que conocer el proceso de fotosíntesis que nos enseñan en las escuelas ( y por conocimiento financiero me refiero a lo que hacemos todos los días: saber administrar el dinero correctamente, tomar buenas decisiones con respecto al consumo, poder interpretar un contrato bancario como una hipoteca o un crédito antes de firmarlo, etc.) y sin embargo, nadie nos habla en el colegio del dinero, ni de su adecuado uso.
Si crees que en el colegio les enseñarán a tus hijos a administrar su sueldo el día de mañana, a consumir inteligentemente y a no sobreendeudarse, ya puedes ir olvidandote de esa idea, y ponerte manos a la obra.
El futuro de tus hijos depende de ti.
El conocimiento sobre el dinero que hoy NO les enseñes, se los enseñará la vida generalmente con una mala experiencia que puede llamarse sobreendeudamiento, embargo, o una nula capacidad de ahorro.
Recuerda, el dinero nunca debe ser un fin pero es el medio que nos ayuda a lograr muchos de nuestros sueños.
Educa a tu hijo sobre el dinero desde ahora: por su futuro, por el tuyo y por el del resto de la sociedad.
Y si no sabes cómo hacerlo, no te preocupes, en Educación Financiera para Todos comenzamos la semana de los niños, con una serie de artículos escritos por nuestra colaboradora y experta en la materia: María Inés Sarmiento Díaz, que te guiarán de forma sencilla y amena, en al "arte" de educar financieramente a tus hijos, para que crezcan y se conviertan en adultos responsables y económicamente independientes.
Que los disfrutes!!
viernes, 9 de marzo de 2012
Robinson Crusoe y la libertad financiera
LA FÁBULA DE ROBINSON CRUSOE
Una perspectiva distinta sobre el manejo del dinero...
Los cursos de economía básica a menudo utilizan el ejemplo de Robinson Crusoe varado en una isla tropical desierta. De esta forma se demuestra que incluso en el caso de una persona, los principios económicos funcionan.
Habiendo naufragado en una isla, Robinson comienza a recolectar frutas de árboles tropicales.
Puede recolectar 10 frutas por hora y se sabe que necesita 80 frutas por día para mantener una dieta balanceada. (Esto es una mezcla balanceada de fresas, moras, bananos, papaya, naranjas, manzanas, piña, cerezas, kiwi, peras y guanábanas; pero para simplificar la fabula asumamos que son 80 frutas)
Robinson debe trabajar al menos 8 horas o no podrá cubrir sus necesidades alimenticias, lo cual en últimas lo llevaría hacia la desnutrición. Es decir: Robinson debe trabajar 8 horas al día para recolectar las 80 frutas que debe comer a diario.
Ahora, después de haber recolectado frutas durante 8 horas, Robinson puede elegir tomar el resto del día libre o puede optar por seguir trabajando. Supongamos que trabaja 10 horas. De esta forma dispondría de 100 frutas. Ahora él podría:
• Comer en un día 100 lo que lo haría ganar sobre peso
• Ahorrar 20 frutas para el día siguiente.
Si ahorra 20 frutas cada día va a ahorrar 80 frutas en cuatro días.
Las ochenta son frutas de sus ahorros. Si él es sabio va a mantener estas frutas como un fondo de emergencia, así si se enferma, no morirá de hambre.
Hay dos reglas aquí:
En primer lugar, se debe ganar más de lo que se gasta, en este ejemplo: debe recolectar más frutas de las que come.
En segundo lugar, se debe ahorrar lo suficiente para casos de emergencia. (Enfermedad)
Ahora supongamos que Robinson piensa que él sólo se enferma durante un período máximo de un día. Mantener su rutina de recolectar 100 frutas y comer 80, mantendrá el ahorro de 20 frutas. Después de otros cuatro días, él tendrá:
a) un día de emergencia de ahorro
b) un día extra de ahorro.
Robinson tiene ahora dos opciones:
a) Se puede tomar un día libre.
b) Puede pasar un día haciendo una escalera para poder llegar a frutas en las ramas más altas. Esto incrementará su productividad diaria a 15 frutas por hora.
Observación: Si usted tiene ahorros, usted tiene opciones.
Si él toma el día libre, puede disfrutar de un agradable día de playa.
Si opta b), diríamos que invierte sus 80 frutas para hacer la escalera.
Ahora supongamos que decidió hacer la escalera, ahora puede optar por trabajar 10 horas al día y conseguir 150 frutas o puede trabajar 8 horas y conseguir 120 frutas día.
Supongamos que él continúa trabajando 10 horas al día. Sus ingresos (en frutas) han aumentado en un 50%, todo esto gracias a su decisión de hacer la escalera en lugar de salir a la playa.
Hay una norma adicional en esto:
No se debe gastar todo el dinero (frutas) en ocio, sino invertir una parte de él para aumentar los ingresos en el largo plazo. Por supuesto, aquí, Robinson ha invertido todos sus ahorros. Algo que por supuesto recomendamos sinceramente.
Después de un tiempo de haber construido la escalera, Robinson es prácticamente el zar de las frutas. Ahora podría empezar a trabajar solo 6 horas al día. Después de todo con la escalera, 6 horas da 90 frutas que es suficiente para sostenerlo a él.
Él podría, no obstante elegir trabajar 8 horas al día, acumular unos días de ahorro y pasar algún tiempo construyendo una caña de pescar.
Tener una caña de pescar le permite atrapar y comer pescado y aumentar su nivel de vida.
Supongamos que Robinson sigue trabajando duro y, finalmente, inventa el fuego, una pequeña choza, y arco y flecha. Actualmente vive muy bien pero todavía tiene que trabajar unas cuantas horas al día.
El punto importante a señalar aquí es que Robinson uso sus primeros ahorros en inversiones destinadas a aumentar a largo plazo su nivel de vida. Si hubiera comido todas sus frutas en el comienzo, ya sea por trabajo menos duro o tomar tiempo libre, él todavía estaría trabajando 8 horas al día y nada más comería frutas.
Por supuesto, en nuestro mundo las cosas funcionan un poco diferentes.
Nosotros utilizamos el dinero en lugar de las frutas y en muchos casos contamos con amplias alternativas de inversión (mercado de capitales, finca raíz, emprendimiento) que nos ayudarán a tener tiempo libre y dinero.
En Sintesis, este cuento describe a manera de metáfora, lo que debemos hacer para lograr libertad financiera.
(fuente http://mujeres-inversoras.blogspot.com/2009/10/la-fabula-de-robinson-crusoe-sobre-el.html)
Una perspectiva distinta sobre el manejo del dinero...
Los cursos de economía básica a menudo utilizan el ejemplo de Robinson Crusoe varado en una isla tropical desierta. De esta forma se demuestra que incluso en el caso de una persona, los principios económicos funcionan.
Habiendo naufragado en una isla, Robinson comienza a recolectar frutas de árboles tropicales.
Puede recolectar 10 frutas por hora y se sabe que necesita 80 frutas por día para mantener una dieta balanceada. (Esto es una mezcla balanceada de fresas, moras, bananos, papaya, naranjas, manzanas, piña, cerezas, kiwi, peras y guanábanas; pero para simplificar la fabula asumamos que son 80 frutas)
Robinson debe trabajar al menos 8 horas o no podrá cubrir sus necesidades alimenticias, lo cual en últimas lo llevaría hacia la desnutrición. Es decir: Robinson debe trabajar 8 horas al día para recolectar las 80 frutas que debe comer a diario.
Ahora, después de haber recolectado frutas durante 8 horas, Robinson puede elegir tomar el resto del día libre o puede optar por seguir trabajando. Supongamos que trabaja 10 horas. De esta forma dispondría de 100 frutas. Ahora él podría:
• Ahorrar 20 frutas para el día siguiente.
Si ahorra 20 frutas cada día va a ahorrar 80 frutas en cuatro días.
Las ochenta son frutas de sus ahorros. Si él es sabio va a mantener estas frutas como un fondo de emergencia, así si se enferma, no morirá de hambre.
Hay dos reglas aquí:
En primer lugar, se debe ganar más de lo que se gasta, en este ejemplo: debe recolectar más frutas de las que come.
En segundo lugar, se debe ahorrar lo suficiente para casos de emergencia. (Enfermedad)
Ahora supongamos que Robinson piensa que él sólo se enferma durante un período máximo de un día. Mantener su rutina de recolectar 100 frutas y comer 80, mantendrá el ahorro de 20 frutas. Después de otros cuatro días, él tendrá:
a) un día de emergencia de ahorro
b) un día extra de ahorro.
Robinson tiene ahora dos opciones:
a) Se puede tomar un día libre.
b) Puede pasar un día haciendo una escalera para poder llegar a frutas en las ramas más altas. Esto incrementará su productividad diaria a 15 frutas por hora.
Observación: Si usted tiene ahorros, usted tiene opciones.
Si él toma el día libre, puede disfrutar de un agradable día de playa.
Si opta b), diríamos que invierte sus 80 frutas para hacer la escalera.
Ahora supongamos que decidió hacer la escalera, ahora puede optar por trabajar 10 horas al día y conseguir 150 frutas o puede trabajar 8 horas y conseguir 120 frutas día.
Supongamos que él continúa trabajando 10 horas al día. Sus ingresos (en frutas) han aumentado en un 50%, todo esto gracias a su decisión de hacer la escalera en lugar de salir a la playa.
Hay una norma adicional en esto:
No se debe gastar todo el dinero (frutas) en ocio, sino invertir una parte de él para aumentar los ingresos en el largo plazo. Por supuesto, aquí, Robinson ha invertido todos sus ahorros. Algo que por supuesto recomendamos sinceramente.
Después de un tiempo de haber construido la escalera, Robinson es prácticamente el zar de las frutas. Ahora podría empezar a trabajar solo 6 horas al día. Después de todo con la escalera, 6 horas da 90 frutas que es suficiente para sostenerlo a él.
Él podría, no obstante elegir trabajar 8 horas al día, acumular unos días de ahorro y pasar algún tiempo construyendo una caña de pescar.
Tener una caña de pescar le permite atrapar y comer pescado y aumentar su nivel de vida.
Supongamos que Robinson sigue trabajando duro y, finalmente, inventa el fuego, una pequeña choza, y arco y flecha. Actualmente vive muy bien pero todavía tiene que trabajar unas cuantas horas al día.
El punto importante a señalar aquí es que Robinson uso sus primeros ahorros en inversiones destinadas a aumentar a largo plazo su nivel de vida. Si hubiera comido todas sus frutas en el comienzo, ya sea por trabajo menos duro o tomar tiempo libre, él todavía estaría trabajando 8 horas al día y nada más comería frutas.
Por supuesto, en nuestro mundo las cosas funcionan un poco diferentes.
Nosotros utilizamos el dinero en lugar de las frutas y en muchos casos contamos con amplias alternativas de inversión (mercado de capitales, finca raíz, emprendimiento) que nos ayudarán a tener tiempo libre y dinero.
(fuente http://mujeres-inversoras.blogspot.com/2009/10/la-fabula-de-robinson-crusoe-sobre-el.html)
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