martes, 4 de febrero de 2014

"Cómo las Creencias sobre el Dinero Influyen en Nuestra Manera de Hacer Negocios"

Probablemente conozcas a alguien que describirías como un “as” de las ventas. Una persona que por su locuacidad y simpatía parece capaz de venderle hielo a los esquimales o abrigos de piel a los caribeños. Hasta puede hacerte creer que necesitas un gato como animal de compañía, aunque con sólo pensarlo se desate la reacción alérgica en todo tu cuerpo.

Son personas con un talento nato para las ventas, un don y dominio de la palabra que, simplemente, vende.

Yo conozco alguien así. Es una amiga muy cercana que, haciendo caso de su talento, se dedica a las ventas como comercial independiente de productos nutricionales.

Dadas sus habilidades y la excelencia del producto que comercializa, sería sencillo asumir que “está forrada”, “gana muchísimo dinero” o está muy cerca del éxito. En este caso, nada más lejos de la realidad.

¿Y sabes por qué? Por sus creencias sobre el dinero. Lo que ella piensa sobre el dinero afecta negativamente a su desempeño y, a pesar de que es excelente consiguiendo ventas, es malísima haciendo negocios.

Déjame explicarlo mejor.

Para mi amiga el dinero es algo necesario, pero siente que acumularlo o perseguirlo es de personas avariciosas o codiciosas. Cree que, si te gusta lo que haces o te resulta muy fácil, es injusto que encima te paguen por ello, porque eso sería como estar engañando a otra persona.

Y… ¡Hay que verla cuando le deben dinero! Según ella, cada uno debería ser consciente de sus deudas y obligaciones y hacer todo lo posible por saldarlas, por lo que reclamar deudas o exigir que te devuelvan un dinero prestado es algo, simplemente, impensable e inaceptable.

¿Y si no recuperas tu dinero? “¡Ya se encargará la vida de que pague por ello!”, responde ante mi insistencia cuando se enfada, disimulando la culpabilidad que siente al no ser capaz de afrontar sus miedos y la vergüenza que le provoca reclamar lo que es suyo.

Otras veces deja aflorar su vena altruista y responde que ella no lo necesita tanto como la persona a quien se lo ha prestado, haciendo caso omiso de la mala actitud de su deudor o de la buena vida que se está pegando a costa de su préstamo.

Para que lo entiendas mejor: mi amiga vende, y mucho más que la mayoría, superando cualquier promedio. Pero como todos sabemos que una venta no concluye cuando la otra parte ha dicho que sí, sino cuando efectivamente se ha cobrado, es ahí cuando puedo asegurar, sin temor a equivocarme, que es pésima haciendo negocios. ¿Quieres que te de algunos ejemplos?

- Si percibe que algún producto suyo es un poco “caro” o que la persona está gastando demasiado, ofrece descuentos sin que se los soliciten y, por ende, sin que los aprecien.

- Inventa nuevas formas y facilidades de pago sin ninguna necesidad, incluso cuando el cliente tiene intención de pagarlo en efectivo.

- Confunde el deseo de los clientes con una necesidad y entrega sus productos sin tener pactada una fecha o forma de pago, dejando ese hecho al azar o a la buena voluntad del comprador.

- A veces hasta recomienda productos alternativos más baratos pero… ¡de la competencia!

- Se empeña en gastar lo que le ingresan sin control alguno, dejando los libros de caja como una mera decoración accesoria a su biblioteca.

Aunque su actitud con respecto al dinero te parezca ridícula,  poco profesional  y hasta  infantil, no deja de ser lógica y coherente con sus pensamientos. Para mi es claro que está equivocada y que tarde o temprano sus actos la llevarán a la ruina financiera pero, ¿acaso no es coherente su fuerte desapego hacia el dinero, si lo considera como algo malo o de personas avariciosas?

¿Sería lógico que administrara bien su dinero, llevara prolijamente sus cuentas y buscara rentabilidad a su negocio, cuando no valora siquiera el tiempo que dedica a su trabajo?

¿Realmente la crees capaz de reclamar una deuda sin sentir vergüenza por ello, por el sólo hecho de que es su dinero y le ha costado mucho esfuerzo conseguirlo?

Yo creo que no. Lo cual es lamentable, porque el dinero no es más que un medio que nos permite pagar las cosas importantes para nosotros, que nos asegura la tranquilidad mental y el bienestar de nuestra familia. Si lo despreciamos como medio, o lo tratamos como un fin en sí mismo, estamos confundiendo su verdadero valor o significado.

¿Acaso no debería tener ningún valor el tiempo que dejamos de dedicarle a nuestra familia o a nuestros hobbies por… trabajar? Si menospreciamos el dinero que obtenemos a cambio de ese tiempo, simplemente estamos menospreciando también todo lo demás.




Por eso quiero dejarte una reflexión para finalizar:

Lo que piensas es lo que eres.
Lo que creas merecer es lo que recibirás.
No puedes dar lo que no tienes.

Y recuerda:

Tus creencias definen tus pensamientos.
Tus pensamientos definen tu actitud.
Tu actitud define tus acciones.
Y tus acciones definen…tu destino. 

Tú eliges.

Verónica Deambrogio

Articulo publicado originalmente en "En Clave Positiva" el blog de Gregorio Delgado

lunes, 3 de febrero de 2014

BUSCAMOS PERSONAS FUERA DE LO COMÚN


Si eres una de esas personas dispuestas a cambiar el mundo, escríbenos a mail@educacionfinancieraparatodos.com y ¡te lo contamos todo!

Un abrazo!

viernes, 31 de enero de 2014

Mis metas financieras para el 2014

Cada inicio de año tengo un ritual en el que, a la vieja usanza, tomo un lápiz y un papel y escribo mis metas financieras para el año que comienza. Luego, en una especie de reunión de petit comité,  mi marido y yo discutimos cómo llevarlas a cabo.

Como yo soy autónoma y mi marido no, en nuestro hogar él es el responsable de los ingresos fijos, mientras que yo lo soy de los variables; por eso es muy importante que sea realista con nuestras metas financieras, si al final del año quiero sentirme orgullosa de haberlas cumplido.

Para ser sincera, cuando hace algunos años comencé con este ritual mis metas eran más deseos o sueños que objetivos reales, y solían incluir aumentos de más del 100% en mis ingresos, obtención de rentabilidades altísimas de mis inversiones y compras de bienes de consumo que, en realidad, no necesitábamos renovar.

Con los años,  los fracasos en la consecución de mis metas me enseñaron varias cosas que hoy quiero compartir contigo, esperando ahorrarte años de planificaciones infructuosas.


1) LA VIDA ES REAL: SÉ REAL

A mí me gusta soñar, imaginar todas las situaciones que me gustaría vivir y disfrutar visualizando la alegría que siento al conseguirlas; por eso, cuando cada año escribía mis metas financieras básicamente... soñaba.

Después, con el correr de los meses, la realidad me despertaba sin un mapa, un plano o una manera de conseguirlas, y terminaba el año desilusionada pensando que (a lo mejor) había exagerado un poco al escribirlas.

Con el correr del tiempo, me di cuenta que el problema no era que soñaba demasiado, sino que planificaba mal el tiempo que me llevaría conseguir mis sueños.

Para darte un ejemplo: si quieres adelgazar 10 kilos es irreal (y nada saludable) pretender hacerlo en un mes, como también lo es pretender aumentar tus ingresos todos los meses un 200% de un día para el otro. A menos que estuvieras al borde de una oportunidad que antes no habías decidido aprovechar, escribir esa meta financiera no es real ni viable y sólo te llevará a fracasar.

Yo descubrí que no era cuestión de poner el porcentaje de incremento al azar, ni tampoco el que se me cruzara por la cabeza según me sintiera optimista o pesimista, sino que determinar cuánto dinero más quería ganar cada año dependía de algunos factores muy importantes, como:

1)  Tiempo y esfuerzo que estaba dispuesta a dedicar de más con respecto al año anterior (nada es gratis, todo ingreso extra conlleva un sacrificio extra también).

2)  Posibilidades reales de crecimiento de mi mercado o de la situación laboral (posibilidad de obtener nuevos clientes, de ascender o de obtener premios, incentivos, etc.).

3)  Oportunidades a mi alcance que pudiera aprovechar ese año (buscar un segundo empleo, vender cosas que no utilizo, etc.).

4)  Reducir mis gastos. Sí, porque a veces no nos damos cuenta de que podemos contar con más ingresos simplemente bajando nuestros gastos.

Reflexionar sobre esos cuatro puntos me ayudó a escribir unas metas financieras más realistas, para satisfacer el intenso deseo de ganar más dinero que siento cada nuevo año :-)

Otra cosa muy importante que aprendí al escribir mis metas financiera es que…

2) DOS PIENSAN MÁS QUE UNO.

Como se habrán imaginado, por deformación profesional en casa yo llevo las finanzas y me encargo de todo lo que se refiere a nuestro dinero y nuestro patrimonio familiar. Solía cometer el error de pretender llevar todo esto yo sola, sin consultarle en absoluto a mi pareja. Aunque yo me llevaba  los méritos cuando todo salía a la perfección, esta práctica no es nada recomendable y no la aconsejo: no te permite conocer los enriquecedores puntos de vista de la otra persona ni lograr un verdadero compromiso de todas las partes implicadas, que sentirán que no han sido tenidas en cuenta en las decisiones (¡lo que no deja de ser cierto!)

Obviamente, las decisiones de consumo cotidianas no necesitan una reunión familiar ni un  absoluto consenso, pero cuando se trata de decisiones que afectan a toda la familia, es la familia la que debe decidir, ya que es la que se verá afectada o tendrá que hacer esfuerzos o sacrificios extras.

En este punto, si tienes hijos mayores de 6/7 años, es importante que los incluyas en las charlas familiares y que entre todos determinen una meta financiera “familiar”, como podría ser ahorrar dinero para un viaje a un lugar que todos deseen. Así todos se sentirán más responsables, comprometidos y motivados para conseguirla.

3)     MENOS ES MÁS

Por último, aprendí que mi lista no era más importante por la cantidad de metas financieras que contenía, sino por la calidad de las mismas. Con los años, sé que sólo puedo lograr las metas que verdaderamente motivan mi corazón, no mi cerebro, aunque éstas parezcan las más convenientes y razonables: sólo lo que deseo verdaderamente con el corazón me lleva a ponerme en acción.

Para finalizar mi consejo para que  logres tus metas financieras de este año es: Haz que sean reales, decídelas en familia y... ¡que valgan la pena!

Te deseo un feliz 2014, lleno de metas financieras cumplidas.


Verónica Deambrogio

Ps: Si te ha gustado este post... sigue todos mis artículos mensuales en MI DINERO: Tu Revista de Finanzas Personales que es #gratis! 

viernes, 31 de mayo de 2013

¡Estamos de cumpleaños! ¿Festejamos?

Hola!

Hoy quería compartir contigo la alegría que siento al cumplir dos años con MI DINERO: Tu Revista de Finanzas Personales. Este proyecto que nació como una idea, hoy se ha convertido en una sólida y próspera realidad de la que estamos orgullosos porque cada vez son más hogares a los que ayudamos a descubrir los "secretos del dinero".

También aprovecho para agradecer a los 2104 suscriptores que nos siguen mes a mes, y a las cientos de personas anónimas que descargan los números de la revista.

Gracias por acompañarnos y como muestra de nuestro agradecimiento hemos lanzado un desafío Mi Dinero, del 3 al 9 de Junio 2013, que puedes seguir a través de Twitter con el hashtag #desafíoMd en donde te puedes ganar ¡fabulosos premios!.




ENCUENTRA LA INFO en http://minidocs.es/desafiomd.html


Ah me olvidaba, el "Número 25 Especial Aniversario" de Mayo lo puedes descargar #gratis pinchando aquí 


www.revistamidinero.com


¡Saludos y nos leemos muy pronto!

miércoles, 15 de mayo de 2013

¿Tu hijo/a mira mucha TV? ¡Enséñale a administrar el tiempo por sí mismo!

Hola!

Aquí estoy de nuevo. Esta vez quiero contarles una experiencia personal (¡y un truco!) que yo empleo con mi hija de casi cuatro años.

Como algunos sabrán, tanto en Addkeen como en Educación Financiera para Todos, sentimos pasión por las finanzas personales y la educación, porque entendemos que tener educación financiera puede determinar gran parte de nuestra felicidad en la vida diaria (¿acaso no serías más feliz si no tuvieras que preocuparte por el dinero?). Además, para llevarle la contraria al dicho "En casa de herrero, cuchillo de palo", en mi casa aplico todo lo que sé con mi hija, a quien, cariñosamente y con todo el amor del mundo, uso de "cobaya" o "conejito de indias" :-)


Los que son padres sabrán que hay dos momentos bastante críticos para un niño pequeño: "Cuando tiene sueño y no quiere irse a dormir" y "Cuando hay que apagar la televisión en contra de su voluntad". 

Como no quiero generalizar, porque seguramente ustedes tienen hijos súper obedientes que atienden a sus pedidos a la primera, voy a dirigirme a los otros padres que, como yo, tienen hijos  "sordos selectivos". Es decir, que oyen lo que quieren oír, ignoran nuestro primer pedido sistemáticamente y, en el caso de la televisión, sólo es posible apagarla cuando logramos acceder, o capturar, el mando a distancia.

A mí, como madre, no me gusta gritar ni imponer y trato siempre de dialogar y negociar. Pero, a veces, el diálogo y la negociación acaban, a pesar de mi esfuerzo diplomático, en un llanto inconsolable por querer seguir viendo televisión más de lo que yo considero "saludable" para una niña pequeña. Por eso decidí idear algo al respecto, que no sólo le enseñara a administrar su tiempo sino que además evitará conflictos entre nosotras.

Así que, a continuación, comparto mi solución y experiencia:

¡EL RELOJ TV!

¿Qué es el Reloj TV? 

Una simple caja de cartón donde depositar los tickets de 30 minutos de televisión, en combinación con el temporizador de la televisión que la apaga automáticamente cada media hora.

¿Cómo funciona?

Nuestro ticket casero
Acordamos con mi hija que yo le daría 4 tickets de media hora por día para mirar televisión, y que ella podría administrárselos como quisiera. Mi idea era que tuviera autonomía en sus decisiones y que aprendiera a  administrar sus recursos.

El primer día,  como cabía esperar, usó compulsivamente los 4 tickets por la tarde y estuvo dos horas continuadas en una maratón de Peppa Pig, Gumball, Caillou, George de la Jungla, etc., sin levantarse del sillón. A la noche, como también cabía esperar, lloró desconsoladamente porque ya no podía ver televisión.

El segundo día, ante mi recordatorio de que si usaba todo de una vez a la noche no tendría televisión, sólo uso dos tickets y se guardó los otros dos para después (ante mi sorpresa por una respuesta tan rápida, ¡para qué negarlo!).

El tercer día sólo usó tres tickets porque se le olvidó el cuarto y no le dio importancia. A partir de ahí hasta hoy (una semana después), usa sus tickets tan "sabiamente" que , sinceramente, estoy asombrada de la eficacia de la idea.

Lo bueno del sistema de tickets es que gracias a él mi hija aprendió a:
  • Administrar mejor su tiempo de ver televisión con autonomía.
  • Darse cuenta de que, cuando los recursos son escasos, sus decisiones tienen consecuencias importantes, por lo que hay que meditarlas y no actuar compulsivamente.
A mí, como madre, también me sirvió para:
  • Evitar conflictos (y tener que andar  a la caza y captura del control remoto).
  • Encontrar una forma muy económica de hacerle un regalo que ella aprecie:  "Hoy te regalo un ticket más" :-)
Espero que mi experiencia les sea útil. La próxima vez compartiré mi experiencia "Enseñando valores: la solidaridad"

Hasta la próxima.









viernes, 23 de noviembre de 2012

¿Hablamos de dinero?...¡Noooo, que me aburro!

Soy una firme convencida de que la educación financiera debe ser simple, fácil de entender y ¡divertida!

Bastante tenemos todos lidiando con los problemas del trabajo, los del dinero (que desaparece antes de finalizar el mes), con la crisis y con las arrugas que se nos van formando alrededor de los ojos con el paso del tiempo, para que encima tengamos que leernos una especie de "Biblia financiera" cuando tratamos de sacar mayor provecho a nuestros ingresos y lograr la tranquilidad económica.

Sí, quiero aprender a administrar mi dinero, hacerlo rendir al máximo, poder ahorrar y gastar dentro de mis posibilidades sin culpas, haciendo que esas posibilidades sean cada vez más amplias (y generosas) pero...

1) ¡No quiero aburrirme desde la primera página! Bueh, en realidad he sido amable porque, con los libros y contenidos que pululan por doquier, ¡uno se aburre ya desde el primer párrafo!

2) ¡No quiero necesitar la wikipedia para entender de qué me hablan! Vale, la jerga es la jerga, pero ¿realmente necesitamos hablar en plan difícil para explicar conceptos que en el fondo son muy simples?

3) No quiero que me expliquen  la crisis económica, los bonos, la prima de riesgo o las hipotecas subprime... ¡si no me pueden explicar cómo entender el contrato hipotecario de mi banco!

4) No quiero que me echen la culpa de que todos los problemas que tengo con mi dinero son por no haber conocido a los "gurúes financieros" ¡antes! y por no haber comprado sus cursos o libros. OK, sé que podía haberme preocupado hace tiempo por estos temas, que no debí endeudarme más allá de mis posibilidades ni confiar en los bancos sin averiguar de qué me hablaban antes de firmar, pero... ¿realmente es mía toda la culpa? ¿No sería más fácil si esos "gurúes" financieros me hablaran de igual a igual, sin esconderse detrás de un superventas que me cuesta un pastón y que encima tampoco entiendo después de comprarlo? ¿O que me regalen un "bocadillo de información" para después decirme que el menú completo cuesta un ojo de la cara?

5) No quiero que el gobierno o las instituciones públicas me digan que soy una "analfabeta financiera" y se gasten un dinero descomunal de mis impuestos en publicar información muy útil, ¡de manera sumamente sosa y aburrida! (Vamos, que no se animan a leerla ni las madres de los redactores).

Dicen que, si no puedes cambiar el mundo, empieza cambiando tú. Por eso hace ya un año y medio, exactamente, me puse manos a la obra y lancé la primera revista digital y ¡GRATUITA! sobre finanzas personales: MI DINERO: Tu Revista de Finanzas Personales.  En ella te hablamos de dinero sin jergas (vamos, como hablamos tú y yo todos los días), de manera simple y práctica. Te ayudamos a administrar tu dinero, a hablar del tema con tus niños, a llevar las finanzas de tu negocio y muchas más cosas, tal y como me hubiera gustado a mí que me las enseñaran largo tiempo atrás, cuando daba mis primeros pasos con la educación financiera (¡sí, yo también estuve allí!).

Aquí te dejo un  video de presentación (que me ha tocado hacer a mí porque nuestra revista es gratuita = cero ingresos para pagar a profesionales :-)).Y la revista la puedes encontrar en www.revistamidinero.com. 

Tal vez piensas "¡Qué pena no haberla conocido antes!". No te preocupes, siempre hay tiempo de cambiar y, además, ¡puedes descargarte los números anteriores y disfrutarlos poco a poco!

Y, la próxima vez que alguien te aburra con la "educación financiera", acuérdate de mí. ¡Entenderé muy bien cómo te sientes! 



Un abrazo.


Ps: ¡Ah, me olvidaba! Si te lees la revista y  te gusta... Ayúdanos a difundirla !! (Así seguirá siendo gratis y los problemas que tengo con mi marido porque no gano un duro... ¡valdrán la pena! :-))



















lunes, 5 de noviembre de 2012

Lego: Una historia inspiradora

Hay historias por las que siento especialmente debilidad, porque me conmueven, me inspiran y me llevan a seguir intentando cumplir mis sueños cada día,  y son precisamente las historias  que hay detrás de cada empresa.

Muchas veces, detrás de lo que hoy conocemos como una gran corporación hubo una, o varias personas, que tenían un sueño y lucharon por hacerlo realidad.

En general, cuando nos comparamos con las grandes empresas olvidamos que alguna vez fueron pequeñas, y por eso creemos  que, aunque  hagamos bien nuestro trabajo, jamás lograremos llegar a su nivel.

En esta ocasión quiero compartir con vosotros la historia de LEGO, que conocí gracias al blog de  Juan Marin Pozo, y que es tan bonita e inspiradora que les mereció hacer un cortometraje animado (aparte del marketing, por supuesto).

Aquí comparto el vídeo; si os gustan las historias animadas, seguramente os gustará tanto como a mí.






¡Buena semana!